Hubo una vez un fotógrafo al que llamaban «el cazador de sombras».
Ocurrió hace más de 100 años. Él acompañó a una expedición y fue capturando con su cámara las numerosas escenas que presenció en tierras inexploradas. La mayoría de aquellas fotografías eran monocromáticas, de un mundo sin color. Sin embargo, en ellas reinaba una atmósfera imponente y única. En ese sentido, THE CRIMIE, que se caracteriza por el negro, tampoco es una excepción. Una prenda que aporta color a un día cualquiera destaca incluso en un mundo monocromático.












